Sellar la madera y usar únicamente productos como pinturas, barnices y pegamentos a base de agua, ya que otro tipo de solventes puede repeler a las abejas.
Instalar el refugio a una altura específica de al menos 30 cm sobre el suelo, para que estén libres de hormigas.
Añadir miel o algún atrayente tomando en cuenta que sea de especies locales de la zona.
Poner el refugio en un entorno nativo con diferentes flores y colores; es decir, hacer un jardín polinizador.
Procurar que el lugar esté resguardado del viento, el sol y la lluvia.