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Abejas, un refugio de la naturaleza

Las abejas fueron declaradas el animal más importante del planeta, por esta razón, las Naciones Unidas decidieron el 20 de mayo como Día Mundial de las Abejas. En el mundo existen 20.000 especies de éstas, número que ha estado en descenso; Costa Rica alberga aproximadamente 700 especies.

Aun cuando todos los polinizadores son importantes, debemos resaltar que el grupo más grande de estos son las abejas, ya que son las que mayor cantidad y diversidad de plantas polinizan. De los 115 cultivos que proveen la gran mayoría del alimento en 146 países, 75 de éstos son polinizados por abejas.

¿Qué son las abejas?

Son insectos sociales que se organizan en una estricta jerarquía entre la abeja reina, los zánganos (machos) y las abejas obreras (hembras). Son productoras de miel, cera y propóleo, que tienen distintos usos para la humanidad desde hace miles de años. Poseen una capa dura llamada exoesqueleto, tienen 6 patas y el cuerpo dividido en tres partes: cabeza, tórax y abdomen.

Las avispas que hacen panal se posan con las alas levantadas y dobladas aproximadamente por la mitad, mientras que las abejas se posan con sus alas horizontales y extendidas.

Dentro del grupo de los insectos las abejas pertenecen a un grupo llamado himenópteros, junto a las avispas y las hormigas. Algunas moscas parecen abejas o avispas, pero pueden distinguirse porque sus antenas son más cortas y por tener solo un par de alas; las abejas y avispas tienen dos pares.

La gran diferencia entre avispas y abejas son los hábitos alimenticios, la mayoría de las avispas son carnívoras.

Abejas solitarias y sociales

También hay abejas que viven en colonias, las abejas sociales. Aun cuando no son la mayoría de las especies, son las más conocidas, ya que éstas producen miel. En este caso hay una división de labores: la reina cría sus larvas con la ayuda de cientos o miles de abejas obreras (hijas) que usualmente no se reproducen.

En la mayoría de especies de abejas cada hembra se encarga de su propio nido y cría sus larvas sola, es decir, son abejas solitarias. Una sola hembra construye el nido, recolecta y almacena recursos florales, pone los huevos y cierra las celdas. Esta hembra puede abandonar el nido  para fundar otro cuando termina el ciclo. De cada nido nacen abejas de ambos sexos, los machos se dispersan para buscar hembras con quien aparearse y comenzar otro ciclo.

La producción y colecta de esta miel se denomina meliponicultura y es una de las formas de cuidar nuestras abejas nativas, a diferencia de la producción de miel clásica que es la apicultura. Esta última práctica ha introducido en todo el mundo la hibridización entre abejas europeas y africanas, lo cual ha generado problemas de desplazamiento de abejas nativas, por lo que la apicultura no es la ideal para las regiones tropicales, a pesar de la gran producción de miel que dejan.

Dentro de las abejas sociales existe un grupo llamado meliponini, son abejas sin aguijón y producen una miel enriquecida con grandes beneficios medicinales. Las abejas sin aguijón se distribuyen en zonas tropicales y subtropicales; en Costa Rica  hay unas 60 especies de gran importancia en la polinización de la flora nativa.

Refugios para abejas

Una de las causas de la desaparición de abejas es la degradación y pérdida de su hábitat natural, esto significa que han desaparecido los espacios ideales donde ellas desarrollaban sus nidos y colmenas. Además, tienen que volar distancias muy largas entre una planta y otra buscando alimento, hace que  muchas veces no logran volver a su colmena.

Una de las cosas que podemos hacer, y que es un complemento ideal para los jardines polinizadores, es crear refugios donde las abejas (e incluso otros insectos polinizadores) puedan descansar y recuperar su energía. Estos refugios pueden ser cualquier tipo de casita de madera de forma hexagonal, triangular, cuadrada o lo que tengas a mano, con bambú calado en su interior de distintos diámetros, o puedes hacer agujeros en trozos de madera.  Se puede añadir un poco de miel o fruta dentro del refugio para que se sientan atraídas por el olor y también para que se alimenten y puedan recuperar sus fuerzas.

Algunos consejos para la creación de estos refugios son:

Sellar la madera y usar únicamente productos como pinturas, barnices y pegamentos a base de agua, ya que otro tipo de solventes puede repeler a las abejas.

Instalar el refugio a una altura específica de al menos 30 cm sobre el suelo, para que estén libres de hormigas.
 

Añadir miel o algún atrayente tomando en cuenta que sea de especies locales de la zona.

Poner el refugio en un entorno nativo con diferentes flores y colores; es decir, hacer un jardín polinizador.

Procurar que el lugar esté resguardado del viento, el sol y la lluvia.