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Resulta que tuvimos gran parte de Semana Santa bajo lluvia aquí en Nuevo Arenal. El común denominador de la población estaba estupefacta, esa sensación de sorpresa y molestia sin lograr comprender el porqué. Es mucha la gente que regresa de la ciudad para disfrutar con sus familiares estos días; hay quienes se centran en la feligresía, otros en un escape al Lago para tomarse un tiempo de relax. También grupos de turistas que transitan el bonito paisaje que tenemos a la orden del día.


Entonces, ¿cuál es el trasfondo de esta lluvia que humedeció nuestra alegría? Antes de responder o inclinarme a lo que considero una respuesta, recordé que hace unos 12 años fui con mi esposa, Vic Chops, a una caminata a la playa desde la montaña en el centro de Venezuela; iban a ser dos días emocionantes de trayecto? pues así fueron, aunque en otro sentido. Al iniciar el segundo día empezó una llovizna inesperada que se transformó en lluvia? durante 11 horas seguidas en medio de una montaña de bosque húmedo, con los monos aulladores de compañía, mucho barro y cruces de río hasta la cintura. Llegamos cansados, sí, pero esa noche nos comimos un pescado frito con cerveza y dormimos a la orilla de la playa. Este relato es para dar a entender que en otras regiones tampoco es habitual que llueva, pero pasa.


En algunos de mis anteriores artículos he esbozado cierta respuesta. Se trata del cambio climático que está tocando las puertas de Nuevo Arenal, aunque no espera la gentileza de que la inviten a pasar. El cambio climático es una realidad, inunda con desastres naturales zonas de Europa, escandaliza con sequía grandes extensiones de tierra, enturbia los ciclos climáticos bajo los cuales nos movemos, disfrutamos y producimos. Cuando llueve acá es porque en otra zona dejó de hacerlo o lo hará en otra época con granizos o tormenta.


¿Qué pasa si en estas tierras la temperatura varía drásticamente? En este caso no hagamos énfasis en lo humano, veamos cómo reaccionan las plantaciones que estamos esperando cosechar, las vaquitas que no tendrán pasto natural, la sequía de los árboles, la migración forzada de fauna silvestre, cuando la mitad haya fallecido. No profundizaremos acá qué pasará con los polinizadores y su importancia en nuestra alimentación.


Pues aquí llueve porque las razones que generan una variación de las condiciones climáticas sigue presente; la escala industrial bajo la cual se produce y a la que nos incentivan a consumir con la moda termina siendo un insulto a la naturaleza, por ponerle una denominación emocional. La cantidad de plástico que produce el sistema económico es contraproducente con los ríos, mares y muchísima flora y fauna que termina con plástico encima.


Hay tortugas que tienen años con una bolsa enredada. Hay microplástico en el ambiente que respiramos. La mayoría de los químicos que usan las empresas, los pesticidas de la agroindustria, las grandes extensiones de monocultivos, la cantidad de energía que consumimos, termina afectando el clima. Los mares se acidifican, los suelos se ponen infértiles, las abejas mueren. ¿Qué pasa con el turismo si el paisaje cambia? ¿O con nosotros si no podemos adecuarnos a la inestabilidad del clima?


Desde hace cientos de años nos han formado para tener certezas, sea desde la religión o la ciencia, sea desde las tradiciones orales o desde la academia universitaria. ?Así son las cosas?, decía un humorista venezolano. Lamentablemente vivimos una época de incertidumbres, donde las nuevas generaciones tienen que tener un rol más activo del porvenir. Por eso la pregunta de la Red Pueblos Polinizadores en la escuela: ?¿Con qué ojos vemos el futuro??


Al querer responder la pregunta inicial también es necesario tomar en cuenta las distintas contradicciones que se han venido sumando para que el clima cambie? tal vez intentando alcanzar un equilibrio de sus ecosistemas, de lo cual sabemos no es tarde. Sin embargo, los contrastes se hicieron presentes en un mismo instante: lluvia con arcoiris junto a un atardecer colorido. Esa es la belleza que aún nos brinda Nuevo Arenal. Finalmente el clima nos dió tregua los últimos días para que disfrutásemos de mejor manera nuestro encuentro familiar, que generalmente también es un encuentro con la naturaleza.